16 de junio de 2009
No falla. Es una cuestión de tiempo. Pero de que reaparecen, reaparecen. Y mientras más te han herido, más espectacular es el reencuentro. Claro que tampoco falla que para cuando les da con volver, ya uno los ve como medio insignificantes. Medio, si los miramos con un solo ojo, por supuesto.Pero, ¿qué hacer cuando a ese ser humano que te rompió el corazón sin piedad (o con Carmen o con Juana o con Aurora), amenaza con regresar a tu vida como si ná? ¿Como si los últimos seis meses, las 593.4 lágrimas por noche y las 428 botellas de whisky no contaran?
Ahí está lo
jodido. Y si hubo sentimientos fuertes (Y BUEN SEXO) aún más jodido. Y
si te dejaron por otra o porque simplemente “no somos tan compatibles”,
es RECONTRA jodido.
En mi caso, siempre me pasa que vuelven en un lapso de seis meses. Con ramo de flores y promesas pendejas. Dos cosas que nunca me han impresionado para nada. Claro que eso confirma siempre que no eran las personas correctas para mí. Porque cualquiera que me conoce sabe que las flores no me dicen nada. Son bonitas y decoran y eso, pero no me llegan al alma.
Y es en esos momentos en los que se nubla la razón y el corazón está soleado, cuando uno tiene que sacar fuerzas de donde no se imagina que las tiene, para poder decir: “Thank you. But I’m still looking for something more extraodinary than that”. ¡Es que Bridget Jones es una genia! Porque genio es masculino. Y para pensar así hay que ser mujer. Y porque me da la gana de que sea genia. Porque hoy tengo coraje con los hombres.
Tengo coraje con los cobardes que no se atreven a enfrentar la soledad después de un rompimiento, que muchas veces, ellos mismos provocan. Tengo coraje con quienes prefieren tapar sus faltas con las de uno. Porque es mucho más fácil decir y pensar, por ejemplo: “Es que a ella no le gusta la ciencia”. Que decir: “Yo tengo cero inteligencia emocional”.
Conste que no creo que todos sean iguales. Siempre lo he dicho y lo sostengo. Claro que no todos son iguales… Porque siempre hay uno peor que el anterior, ¡carajo!
Pero también puedo decir que hay muchos mejores que los anteriores. Sólo que es una lotería. Y como nunca me da por comprar el cabrón billetito, pues ajo y agua.
De todo esto, he aprendido algo. Cada vez que a uno de mis exes le da por volver, siempre tengo una gran amiga a mi lado. Una gran amiga que me recuerda todas y cada una de las lágrimas derramadas, de las borracheras de despecho y de los clavos que me he encontrado después, que más allá de ser clavos, han sido tremendos martillos.
Ay, qué bien se siente tener a alguien que te quiere cerquita cuando el corazón duele… O a alguien que te detenga cuando te dan ganas de salir corriendo y montarte en el primer avión que encuentres, secuestrarlo y obligar al piloto (a punta de metralleta) a que te lleve directamente a Madrid (¡o a casa del carajo!) a matar al hijo de la gran puta que te hizo llorar.
Menos mal que yo le digo NO a la violencia. Claro está. Y para confirmarles lo que digo, les cuento que además de tener una gran amiga que me sirve de grabadora, repitiéndome una y otra vez las razones por las cuales no debo caer en la tentación de hablarle de nuevo “al difunto”, también tengo otra que me dice cómo aliviar la pena.
La brujita. ¿Y quién no tiene una? Que lance la primera piedra quien no haya ido embalá a buscar una vidente pa’ que le lea las cartas, los caracoles, el café, el culo, la vida!!! Cuando estamos depre, corremos hasta el astrólogo/numerólogo/médiu
En mi caso, siempre me pasa que vuelven en un lapso de seis meses. Con ramo de flores y promesas pendejas. Dos cosas que nunca me han impresionado para nada. Claro que eso confirma siempre que no eran las personas correctas para mí. Porque cualquiera que me conoce sabe que las flores no me dicen nada. Son bonitas y decoran y eso, pero no me llegan al alma.
Y es en esos momentos en los que se nubla la razón y el corazón está soleado, cuando uno tiene que sacar fuerzas de donde no se imagina que las tiene, para poder decir: “Thank you. But I’m still looking for something more extraodinary than that”. ¡Es que Bridget Jones es una genia! Porque genio es masculino. Y para pensar así hay que ser mujer. Y porque me da la gana de que sea genia. Porque hoy tengo coraje con los hombres.
Tengo coraje con los cobardes que no se atreven a enfrentar la soledad después de un rompimiento, que muchas veces, ellos mismos provocan. Tengo coraje con quienes prefieren tapar sus faltas con las de uno. Porque es mucho más fácil decir y pensar, por ejemplo: “Es que a ella no le gusta la ciencia”. Que decir: “Yo tengo cero inteligencia emocional”.
Conste que no creo que todos sean iguales. Siempre lo he dicho y lo sostengo. Claro que no todos son iguales… Porque siempre hay uno peor que el anterior, ¡carajo!
Pero también puedo decir que hay muchos mejores que los anteriores. Sólo que es una lotería. Y como nunca me da por comprar el cabrón billetito, pues ajo y agua.
De todo esto, he aprendido algo. Cada vez que a uno de mis exes le da por volver, siempre tengo una gran amiga a mi lado. Una gran amiga que me recuerda todas y cada una de las lágrimas derramadas, de las borracheras de despecho y de los clavos que me he encontrado después, que más allá de ser clavos, han sido tremendos martillos.
Ay, qué bien se siente tener a alguien que te quiere cerquita cuando el corazón duele… O a alguien que te detenga cuando te dan ganas de salir corriendo y montarte en el primer avión que encuentres, secuestrarlo y obligar al piloto (a punta de metralleta) a que te lleve directamente a Madrid (¡o a casa del carajo!) a matar al hijo de la gran puta que te hizo llorar.
Menos mal que yo le digo NO a la violencia. Claro está. Y para confirmarles lo que digo, les cuento que además de tener una gran amiga que me sirve de grabadora, repitiéndome una y otra vez las razones por las cuales no debo caer en la tentación de hablarle de nuevo “al difunto”, también tengo otra que me dice cómo aliviar la pena.
La brujita. ¿Y quién no tiene una? Que lance la primera piedra quien no haya ido embalá a buscar una vidente pa’ que le lea las cartas, los caracoles, el café, el culo, la vida!!! Cuando estamos depre, corremos hasta el astrólogo/numerólogo/médiu