1 de diciembre de 2009
Es una gran mujer. Supongo que estará ya picando pa’ los 90 años. Su inconfundible pelo blanco (en sus buenos tiempos bastante abundante y siempre parado gracias al teasing que tantos novios le consiguió); una linda tiara que ganó en las fiestas patronales de Maunabo, donde fue la reina del pueblo. Aunque ya no ve ni mierda, deja mucho de qué hablar dondequiera que va.
Le decimos Guille de cariño. Y cómo no, si es precisamente gracias a este peculiar personaje familiar que he podido llegar hasta la India, irme de weekend con los noviecitos mientras mami pensaba que estaba de retiro espiritual del colegio, tener más de un novio a la vez (técnicamente, claro) y tirarme de un Bunjee en Marruecos. Todo sin consecuencias mayores.
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