Un día me levanté y tenía novio. Sin darme cuenta, me enamoré. Convencida de que debía impresionarlo (para que me amara aún más), comencé a escribir cuentitos.
Así nació este blog. Claro que meses más tarde, ya no tenía novio. Después de muchas lágrimas (y de unas cuantas mandás pa'l carajo) ¿qué me quedó? Mis letras... Las mismas con las cuales (noche tras noche) logré superar mi pena. Porque la risa es la mejor terapia... Aquí se las dejo. ¡Mucho love!
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